Nacidos para amar

Hemos nacido para servir y amar, para ser entes de amor en ese mundo. Nuestra auténtica naturaleza es la felicidad y por esa razón la buscamos incesantemente, desde que amanece. Esa búsqueda de la felicidad sufre muchos percances, principalmente porque sufrimos traumas en la niñez y en nuestras vidas que nos impiden visualizar correctamente el camino a recorrer. Por eso siempre será provechoso realizarnos preguntas como: ¿Mi accionar en el mundo está provocando felicidad? ¿Realizo servicio desinteresado en favor de otros? ¿Soy una flor de amor y no una espina de dolor? ¿Qué produzco en los demás, felicidad o sufrimiento? Todas estas preguntas buscan acercarnos a la comprensión de nuestro rol en el mundo, nos ayudan a encausar nuestro senda por un camino que nos permita vivir con la satisfacción del deber cumplido, con ese ​íntimo sentimiento de Realización espiritual.