Capacitarse para ser feliz

Un hombre era hijo único y cuando sus padres murieron heredó la casa en la que habían vivido por muchos años. Antes de morir, su padre le dijo que le dejaría un tesoro y que tarde o temprano lo hallaría. En un rincón de la habitación principal había un viejo baúl todo corroído, al que el hijo no prestaba importancia, lo usaba para colocar objetos o sentarse en él para cambiarse. Un día, recordando lo que su padre le había dicho acerca del tesoro, decidió buscarlo y abriendo el baúl encontró en él una inmensa cantidad de dinero y joyas. Estuvo con un gran tesoro todo el tiempo y lo había ignorado. Podríamos estar con nuestra pareja ideal y no reconocerlo. Quizás estamos viviendo en el lugar y en la casa correcta y despreciarlo. Es posible que tengamos amigos maravillosos y no los hemos apreciado. Es necesario capacitarse para ser feliz. En esto juega un papel importantísimo la reflexión, el discernimiento. Cuando meditamos detenidamente sobre nuestra vida es probable que en ella encontremos los elementos precisos para ser felices.

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