Orar, un camino hacia la felicidad

Una persona enferma es curada. Alguien con un gran sufrimiento es reconfortado. Una madre desconsolada encuentra conformidad y paz. Un aspirante espiritual siente el gozo más maravilloso y la satisfacción más inmensa. Los cojos andan, los ciegos ven, los enfermos curan, la gente es consolada. El incrédulo se convierte en religioso. Nacen virtudes, grandes obras se realizan. Todo, gracias al poder de la oración. La oración es una necesidad espiritual para todo aquel que esté recorriendo la senda que conduce a conocer los profundos conocimientos del Eterno. A un verdadero aspirante espiritual le hará más falta la oración que la comida de cada día. La oración se fortalece con la fe y obra maravillas cuando ambas virtudes se compenetran una a otra para mover montañas y estremecer a los cielos, desde donde cientos de oídos atienden el llamado del corazón sincero que clama Amor, Compasión y Paz. Ora, es un camino hacia la felicidad.

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