Prudencia

Conocí una persona dedicada a la vida religiosa, cuya fe en ocasiones traspasaba los límites de la prudencia. El tenía un negocio y se ausentaba frecuentemente descuidando sus responsabilidades como empresario. El resultado fue que sus empleados le robaron y los clientes quedaron insatisfechos. Al final, el negocio fue a la quiebra y el señor, muy apesadumbrado, repetía una y otra vez: “Dios mío, ¿cómo permitiste que ocurriera esto?” En esta situación Dios es completamente inocente, simplemente el empresario tenía una labor que cumplir dentro del plan y la descuidó, el resultado fue el fracaso. A un joven le regalaron un auto deportivo último modelo. Todos le advirtieron que debía correr sólo a una velocidad en la cual pudiera tener cierto control del vehículo. El muchacho no hizo caso y en una autovía inadecuada corrió a más de doscientos kilómetros por hora, el resultado fue un accidente lamentable. Una persona dijo unas palabras de más en una conversación. Así pudiéramos mencionar muchos otros casos de situaciones lamentables que pudieron evitarse si las personas hubiesen interpuesto el discernimiento y la prudencia antes de actuar. La Prudencia es el Valor que dirige el entendimiento hacia la prevención de peligros, faltas y errores que causarán daño a su ejecutor, a otros o a la naturaleza. La Prudencia es hija del discernimiento y madre de la templanza.

hola

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.